



Llegar después de una dura jornada en coche y sentir como los mermados sentidos recobran plenitud.
La ducha y deambular por las calles del casco antiguo, más tarde saborear la comida que la tierra ofrece, y desde luego que probamos las famosas morcillas asadas...¡Umm!


Una parada en Burgos, tierras del legendario Cid Campeador.
Y nosotros en busca de la mismísima Jimena.
(Fragmento del anónimo El cantar del Mío Cid)
...ya por la ciudad de Burgos el Cid Ruy Díaz entró.
Sesenta pendones lleva detrás el Campeador"
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