La argamasa de todo ese misterio, la ruina victoriosa del caos, más allá del reino del Olvido y de Calipso, esa región nebulosa de muertos, la antesala de turbias catacumbas y ese vano empeño de los hombre de escribir la historia, perpetuarla como si fuera tan fácil desterrar el óxido invencible y a esa boca tenebrosa de Cronos.

Agarrarse a los ecos, al lenguaje no hablado de un entorno, al camino del barro a la silueta del bronce y de las uvas.
Desde la ventana del hotel San Andrea,
más allá del balcón de las palabras
del cofre de las dudas y del misterio,
la montaña
rocosa de la isla es la que habla.
el silencio se puebla
y legendarias historias van hilando
las rompientes de olas
transmitiendo a través de un secreto lenguaje
el arcaico legado de las hembras
que fundaron los templos.




