


Mafalda Arnauth inrumpió en el castillo de Santa Catalina (Cádiz) haciéndo soplar el fado por estas latitudes e impregnando con su voz desgarrada ese maravilloso y rancio sabor nostálgico de la música portuguesa. Nacida en Lisboa y sabiéndose deudoras de voces como la de Amalia Rodriguez, deleitó a todos los presentes con un variado y rico repertorio, cuyo entregado público no dudó en corresponder entre aplausos, bravos y una final ovación a compás como se suele premiar a los buenos artistas por estas tierras.
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